La luz puede provenir de fuentes naturales o artificiales. La natural es la más difícil de controlar porque cambia constantemente de intensidad, dirección, calidad y color; con la luz artificial todos estos parámetros pueden controlarse, pero resulta más cara e incómoda de usar (ya sabéis, flashes, focos y demás parafernalia).
Pero algo debéis tener claro; muchas veces la propia luz determina la calidad de una fotografía, así que habrá que preocuparse por ella, ¿no?
- En Interiores.
- Cuanta más luz natural MEJOR. ¡Sube las persianas y corre las cortinas!
- Si puedes, evita el flash. Parece que estemos enamorados de la luz natural. En general, los fotógrafos lo están, sería un crímen perdernos los ricos matices de la luz natural, aunque sea un poco pobre.Foto de interior sin flash (clase de NNTT)
- La luz del mediodía no es la mejor. Demasiado intensa y perpendicular, genera imágenes duras y planas porque limita bastante los tonos. El amanecer y el atardecer, sin embargo, suelen ser momentos de iluminación mucho más interesante para tomar una buena fotografía.
- Fotos nocturnas. Incluso cuando pensamos que hay muy poca luz, disponemos de la iluminación suficiente para tomar hermosas fotos, siempre y cuando no se mueva mucho la cámara, ya que esto podría provocar distorsiones en ellas (véase velocidad de obturación en entradas anteriores). Debes descubrir que hay razones por las que se debería apagar el flash aunque sea de noche, por ejemplo porque los que incorporan las cámaras digitales (los externos son otro cantar) tienen un alcance de unos 3 a 5 metros, y si pretendes hacer una foto de una calle famosa o algún monumento, para lo cual tendrías que alejarte bastante, el flash no servirá para iluminarlo, la cámara asumirá que el flash va a iluminar el objeto que pretendes inmortalizar y realizará ajustes suponiendo que el marco está más iluminado de lo que en realidad está. O sea, que lo mejor en estos casos es apagar el flash.
Foto nocturna de exterior sin flash.




















